domingo, 8 de abril de 2007

Fiestas Infantiles



Este medio día yendo manejando rumbo a mi casa, me detuve en un semáforo. Venía escuchando "Free Fallin´" de Tom Petty. En eso oí unos chiflidos, obviamente no voltee pero después gritaron mi nombre, me volví hacia donde provenía esa voz y vi que era un amigo de la infancia que me saludaba desde una banqueta y me decía adiós con un ademán de su mano. Le respondí el saludo y seguí conduciendo.
En el trayecto vinieron a mi mente muchos recuerdos. Esos viejos amigos, todos dispersos ahora, alguna vez compartieron alegrías, tristezas y enojos conmigo. Con ellos pasé los mejores tiempos de mi vida. En aquel entonces no había video juegos, ni centros comerciales con "Play Time", "La Ciudad de los Niños" ni nada de eso. No teníamos computadoras ni reproductores MP3, ni nada que entorpeciera nuestra real creatividad.
Jugar con un bote al "can can", con una piedra al "anda que me llevas", con monedas echando volados a un flanero era más que suficiente para que fuéramos felices.
Mis amigos con los que jugué al trompo, al balero, al yoyo; recuerdo que poníamos de moda la temporada de jugar canicas, de cazar mariposas (ahora me arrepiento de esto último) de ir a las "cascaritas" de fut a unos terrenos baldíos, porque no había -ni hay aún- canchas dignas para practicar deporte, esos amigos dificilmente ahora los veo.
Y evoqué su recuerdo. Algunos compartieron mi mesa; otros, cuya situación económica era precaria se divertían con mis juguetes. Con otros más nos peleábamos a golpes, pero eran riñas de amigos, de no querernos lastimar, sólo era el calor del momento; a los diez minutos de la discusión volvíamos a ser hermanos que juraban jamás separarse.
Lo que más tristeza me da, y de vez en vez se lo hago saber a mi madre, es que ellos no iban a mis fiestas de cumpleaños.
Como la que organizaba las fiestas era mamá, ella se encargaba de invitar niños que yo ni conocía. Eran hijos de sus compañeras de trabajo. Chamacos que en mi vida veía. Todos ellos niños bien portaditos, algunos con apellidos "fufurufos". Vestiditos como pajecitos de cuento de hadas. Muy aburridos todos ellos.
Recuerdo que mamá me hacía saludarlos uno por uno. Saluda a Felipe, a Taurino, a Toñito, a Angelito (este era el que peor me caía, higadito al cien por ciento y creo que hasta era "Plutarco") Dale besito a Chío, a Wendy, a Lucy, etc. Todo esto yo lo cumplía de mala gana.
Yo deseaba tener en el festejo a mis verdaderos amigos, con los que convivía a diario, pero no. Ellos eran los grandes ausentes, sentados en la banqueta esperaban a que yo saliera.
Hoy en día, mi mente sigue claramente recreando las escenas de como mamá, parada en la puerta de la casa, les daba sus platillos y sus envuelto a mis cuatachos. Ellos volteban hacia donde yo estaba y me hacía señas como de "qué pedo, ¿no vamos a entrar?"
Armándome de valor, dejaba a los invitados de honor y me salía a la calle a comer con todos mis cuates, a jugar y a convivir como era nuestro ritual de cada día. Unas veces regresaba con mi ropa de "gala" rota de que nos accidentábamos en nuestros juegos toscos, juegos que nos irían haciendo hombres poco a poco.
Cuando entraba a casa, echaba un ojo a "mis invitados". Puros chiquillos sentados en las piernas de sus mamis. Comiendo su pastel muy propiamente. ¡Qué hueva me daban!
¡La felicidad me embargaba cuando esos invitados no deseados se despedían! A partir de ese momento empezaría la verdadera diversión. Abriría mis regalos y los compartiría con ellos...
...con mis verdaderos amigos de la infancia.
Este mediodía le volví a preguntar a mamá por que hacía eso y ella dice que no es cierto, finge demencia. Mi padre, solamente sonrie sin chistar palabra.

6 comentarios:

Erika. dijo...

Estaba leyendo, y justo me preguntaba qué tendría tu mamá qué decir al respecto, jajaja.

Me contestaste incluso antes de que preguntara :P

Lo que sé sin preguntar, es que ella pensaba que hacía lo mejor para tí, sin dudarlo... :D

Lindos recuerdos.

fenix dijo...

hola mi querido maese, que onda, yo creo que tu mami veia en tua cuates una mala influencia, quizà los veìa medios desmadrozones y por eso trataba de alejarte de ellos, pero que buena onda de ellos de aguantar vara y esperarte fuera de tu casa, bue bonito recordar a los cuates de la infancia y volver a ser chamaco aun que sea por unos instantes !!!

gracias por la visita y espero que no sea laùltima no ?

ka! dijo...

Yo crecí gracias a Dios en un barrio muy humilde en Oaxaca...donde la banda era bien rifada..

Por otro lado, de niño en casa no padecíamos y en un principio la banda me tachaba por "junior"...conforme fuí creciendo me hice amigo de todos...y aprendí todo lo necesario para hacerse varón y saberse valer..neta, te entiendo.

Jos dijo...

Que onda Maese, si que viaja uno a esos momento de la infancia con stos comentarios y narraciones tuyas. Los juegos, todos ellos son parte de muchos de nuestros buenos recuerdos, y creeme, igualito como locuentas. saludos

Maese dijo...

Erika y Fenix quizá tengan razón, mi madre jamás me ha sacado de la duda.
Ka, el barrio a veces es tu formador personal. Cierto.
Jos, los juegos que nos tocaron vivir no se cambian por nada del mundo.
Saludos

Una cristiana alocada. dijo...

ala que mala onda!!
Te comprendo un poquito pues en mis fiestas de niñita si mi mama invitaba a quien sabe que gente y que niños, pero luego cuando fui un poquito mayor yo decidia quien llegaba.
Pero mira, lo importante es que tienes esos recuerdos buenos de tu niñez, por que es increible pensar la cantidad de gente que no recuerda nada lindo de lo que debio ser la mejor epoca de su vida.
Muuuaaaaa!!